As I see it

 
Aquellos de ustedes que han estado leyendo mis artículos han podido observar que escribo mucho acerca de los ciclos.  Ya que yo vivo en la costa Este de América, yo me enfrento a los cambios de las estaciones. Así que esta es la edición de noviembre.  Toda la ropa de verano se ha trasladado a la parte posterior del armario y vienen mis chaquetas y chalecos.

Para mí, noviembre y diciembre deberían de ser unas extensiones del invierno. Después de estos dos meses de celebraciones, el resto del invierno es un concurso de resistencia.

 

Por supuesto, en Estados Unidos, la celebración de Noviembre  es el día  de acción de gracias. Cuanto más nos acerquemos al Día de Acción de Gracias, más me siento con el ánimo de fiesta. Esta es una fiesta que remite a una comida y tres días de caza y la celebración entre los peregrinos y los Indios Wampanoag.  Hubo un intercambio de alimentos, de conocimientos de  caza  y de información. Poco supieron los pueblos indígenas de que este era el comienzo de la dominación de los indígenas del continente. En ese día de noviembre de 1621, era meramente una celebración del cambio de temporada y la constatación de que las inclemencias del invierno estaban por delante.

 

Me parece que nuestro moderno  día de Acción de Gracias está demasiado comercializado. Se trata sobre todo de centros comerciales y de ventas hechas el Viernes Negro. Tiene poco que ver con una reflexión que nos lleve a 1621, poco que ver con la historia de cómo se vieron afectados  los dos grupos durante esa comida, poco que ver con la idea de cómo la historia podría haber sido mejor si más de la ética judeocristiana hubiera sido aplicada para el desplazamiento de personas.

El comienzo de toda la meditación espiritual parece descansar en primer lugar en llevar a  la mente a un lugar de gratitud y agradecimiento. Es hacernos conscientes de que el bien que recibimos no es mayormente  por nuestros propios esfuerzos, sino por una gracia; un guiño de la Providencia del universo.

Realmente creo que el Día de Acción de Gracias debe ser un momento de reflexión, agradecimiento y de compartir.  Compartiendo con la familia las bondades de la vida en este país y de seguir siendo un pueblo libre. También debe ser un tiempo de ayudar a quienes son menos afortunados que nosotros. No se trata sólo de la distribución de alimentos, sino también el intercambio de amor y preocupación. Si usted ve lo que realmente se comió en la primera cena de Acción de Gracias, fue principalmente aves y verduras. No había juegos de fútbol para quedarse dormido viéndolos, no había iPhones para interrumpir la conversación. Era simplemente un esfuerzo para conocerse, compartir y celebrar la vida.

Feliz Día de Acción de Gracias – transmita las bendiciones. ◆

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Those of you who have been reading my articles notice that I write a lot about cycles.  Since I live on the Eastern Coast of America, I face the changes of the seasons. So this is the November issue.  All the summer clothing has moved to the back of the closet and out come my jackets and vest.

For me, November and December should be the extent of winter. After these two months of holidays, the rest of winter is an endurance contest. Of course, in America our November holiday is Thanksgiving. The closer we get to Thanksgiving, the more I feel the holiday mood. This is a holiday that relates back to a meal and three days of hunting and celebration between the Pilgrims and the Wampanoag Indians.  There was a sharing of food, hunting skills and information. Little did the indigenous people know that this was the beginning of European domination of the continent. On that day in November 1621, it was merely a celebration of the changing of the season and the realization that the hardships of winter lay ahead.

It seems to me that our modern day Thanksgiving is way too commercialized. It is all about malls and Black Friday sales. It has little to do with a reflection back to 1621, little to do with how history affected the two groups at that meal, little to do with how history could have been better if more of the Judeo-Christian ethic was applied to the displacement of people.

The beginning of all spiritual meditation seems to rest first, in getting the mind in a place of gratitude and thankfulness. It is realizing that the good we receive is mostly not by our own efforts, but by a Grace; a nod from the providence of the universe.

I really think Thanksgiving should be a time of thoughtfulness, thankfulness and sharing.  Sharing with family the bounties of living in this country and being still a free people. It should also be a time of helping those who are less fortunate than ourselves. It is not just the sharing of food, but also the sharing of love and concern. If you see what was actually eaten at the first Thanksgiving dinner, it was mostly fowl and vegetables. There were no football games to fall asleep watching, no iPhones to interrupt the conversation. It was just an effort to get to know each other, share and celebrate life.

Happy Thanksgiving – pass on the blessings. ◆ ◆

Ali Waxman

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