Harrisburg’s First Latino Police Captain!

Captain Gabe Olivera

By: Ali Waxman

 

“Considérelo hecho!”

Estas palabras fueron utilizadas por el Jefe de la policía de Harrisburg Thomas Carter para presentar al más nuevo capitán de la Oficina de Policía de Harrisburg y el primer latino en ocupar este puesto en la historia de Harrisburg, Gabe Olivera.

Olivera nació y creció en Brooklyn, N.Y. Educado por una madre soltera, Olivera entiende los desafíos y dificultades que vienen con un hogar sin padre. Se casó a la temprana edad de 17 años, Olivera tenía aspiraciones de convertirse en un ingeniero en la escuela preparatoria, logrando altas calificaciones y sobresaliendo en sus estudios. Sin embargo, al tener una esposa y dos hijos pequeños a la edad de 19 pusieron en espera el alcance de sus sueños de ir a la universidad y estudiar una licenciatura en ingeniería.

Una carrera policial de aplicación de la ley no era inicialmente algo que Olivera creía posible. Cuando recibió su carta de aceptación de la academia de policía, se trasladó con su familia a Pennsylvania, y decidió que este era el camino de la carrera para él. Los desafíos físicos de la academia de policía resultaron difíciles para Olivera, pero nada iba a interponerse en su camino.

Carter señaló que, en el día de la prueba, Olivera tenía que correr 1,5 millas en menos de 15 minutos. Una tarea aparentemente posible para muchos, pero Olivera había tenido una reciente cirugía en su rodilla debido a la dificultad física del entrenamiento.

Un Carter preocupado le preguntó antes de que él comenzara, “Cadete, ¿puede realizar esta tarea?”  No hubo respuesta.

Carter preguntó de nuevo, esta vez en voz alta, “Cadete… ¿puede completar esta tarea?”

Olivera respondió, “Considérelo hecho!”

Olivera, no únicamente cumplió con el requisito de tiempo, le sobro tiempo. Por lo que, naturalmente, Carter lo hizo continuar corriendo, que según Olivera, no lo disfrutó.

“Lo que más recuerdo es el frío que hizo ese día, y lo feliz que estaba al acabar,” dijo Olivera.

Olivera comenzó su carrera en 1994, siendo asignado a la división de patrulla uniformada. Otras tareas incluyeron de investigador de autos robados el y oficial de recursos escolares. Actualmente, Olivera es un negociador capacitado para el equipo de respuesta a las crisis del Condado de Dauphin, cargo que ha ocupado desde 2005. Según Olivera, cuando la policía necesita ayuda, es el equipo de crisis al que se llama para ayudar en situaciones extremadamente difíciles.

Olivera habla de un tiempo mientras trabajó como negociador cuando se encontró con una experiencia que quedaría permanentemente grabada en su memoria. El equipo de crisis fue llamado para ayudar a lidiar con una situación volátil en la cual un hombre suicida de veintitantos años estaba poniendo un cuchillo largo a la garganta de su joven hijo amenazando con matarlo, y a él mismo. Él tenía también tenía un perro pit bull presente, que hizo aún más peligrosa la situación. Usando su entrenamiento y experiencia, Olivera pudo resolver la circunstancia sin que nadie saliera herido.

En 2014, Olivera fue ascendido a sargento y asignado como supervisor de delincuentes adultos en la división de investigación criminal.  Olivera dice que su éxito profesional se debe a que trabaja estrechamente y subiendo los rangos con el capitán Moody.

El tiempo de descanso de Olivera lo pasa con su esposa y dos hijos, viendo el béisbol e involucrándose con los Boy Scouts. ◆

“Consider it done!”  These words were used to introduce the newest Captain of the Harrisburg Police Force and the first Latino to hold this position in Harrisburg’s history, Gabe Olivera by Harrisburg’s Police Chief, Thomas Carter.

Captain Olivera was born and raised in Brooklyn, New York. Raised by a single mother, Captain Olivera understands the challenges and difficulties that come with a fatherless household. Married at the early age of 17, Olivera had aspirations of becoming an engineer while in high school, achieving high grades and excelling in his studies. However; having a wife and 2 small children at the age of 19 put those dreams of pursuing a college engineering degree on hold. A career in law enforcement was not initially something Olivera thought possible. When he received his police academy acceptance letter, he moved his family down to Pennsylvania and decided this was the career path for him. The physical challenges of the police academy proved difficult for Olivera, but nothing was going to stand in his way. Chief Carter remarked that on the day of the testing, Olivera needed to run 1.5 miles in less than 15 minutes. A task seemingly possible for most, but Olivera had just had surgery on his knee due to the physicality of the training. A concerned Chief Carter asked him before he began, “Cadet, can you accomplish this task?” No response. Chief Carter asked again and this time loudly “Cadet… can you accomplish this task?” Olivera responded…”Consider it done!” Not only did Olivera meet the time requirement, he had time left. So, naturally, Chief Carter had him continue to run, which according to Olivera, he didn’t enjoy. “What I remember most is how cold it was that day, and how happy I was to finish.” Olivera told me.

Olivera began his career as a Harrisburg Police Office in 1994, being assigned to the uniformed patrol division. Other assignments included Auto Theft Investigator and School Resource Officer. Currently, Capt. Olivera is a trained negotiator for the Dauphin County Crisis Response team. A position he has held since 2005. According to Olivera, when the police need assistance, it’s the crisis team that is called in to help with extremely difficult situations.

Olivera tells of a time while as a negotiator, he encountered an experience that would be permanently etched in his memory. The crisis team was called to help deal with a volatile situation in where a 20 something suicidal male was holding a long sword to the throat of his young son threatening to kill him and himself. In addition, the male had a pitbull present, which added to the dangerous situation. Using his training and experience, Olivera was able to diffuse the circumstance with no one being harmed.

In 2014, Olivera was promoted to Sergeant and assigned as the Adult Offenders Supervisor in the Criminal Investigation Division.  Olivera credits a lot of his professional success to working closely and coming up the ranks with the other Captain of the Harrisburg Police Force, Captain Moody.

Down time for Captain Olivera is spent with his wife and two children, watching baseball and being involved with Boy Scouts.

Ali Waxman

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