Transmisión de Delicias/Transmitting Your Delicacies

By Seena Chriti

 

Comer es un acto cotidiano en la vida de todas las personas, sin embargo no podemos darlo por hecho al ser algo tan común y corriente. La comida es la representación de la manera de ser de las culturas, de los pueblos, de las familias y de las personas. La comida de un lugar depende de lo que se cosecha, de la tierra, del medio ambiente y de las tradiciones artesanales y culinarias de las personas que la cocinan entre otras muchas cosas.

En Francia que ha sido llamada la cuna de la gastronomía se acuñó el término que me fascina de “terroir,” que en español se dice terruño, que aunque traducido no es fácil de comprender. Para ellos “terroir” se refiere a un lugar con un área determinada con características  y condiciones geográficas, históricas y culturales especiales que no se pueden repetir en otro lado. Un producto de “terroir” es un producto ligado a una región, a un territorio y a una tierra.

También gracias a los escritos de  los antropólogos franceses del siglo 19  estamos conscientes de que somos lo que comemos, nos convertimos en lo que comemos.

En este mes en el que estamos honrando a las personas de la tercera edad, a nuestros viejitos, nuestros abuelitos quisiera platicar de la importancia que tiene la transmisión culinaria de generación en generación. Las abuelas y los abuelos son portadores del conocimiento familiar. Ellos son el lazo tan delgado que nos une a nuestros antepasados, a los bisabuelos y tatarabuelos que nunca conocimos y que quizá vivieron en otros países o continentes. Ellos nos pueden contar historias de nuestros padres que ni ellos mismos recuerdan. Los abuelitos aunque les quedan menos años que a nuestros padres y que nosotros tienen la calma de vida para escuchar y contar historias que hacen detener el tiempo.

En su mayoría las portadoras de las costumbres y conocimientos culinarios en las familias son las abuelas. Ellas son las que cocinan mejor en la familia, las que unen a la familia y enseñan a los hijos y nietos lo que es el verdadero calor de hogar. Las abuelas tienen las recetas de los platillos que comimos en nuestra infancia y que más recuerdos y placer nos traen.

Lo más importante de todas estas experiencias formadoras de nuestra vida y espíritu es que podamos recordarlas y tenerlas en papel para que cuando nuestras abuelitas falten, sus mayores legados, y deliciosos sabores se los podamos dar a nuestros hijos y nietos.

Mi consejo es que si tiene una abuelita que cocina sus platillos favoritos, pídale que le de las recetas, o fílmela haciéndolo. Haga un recetario con las recetas y manténgalas vivas para los demás. Hay muchas recetas que han pasado a una mejor vida por no haber sido transmitidas.

Si usted es una abuelita que le ha cocinado a sus familia sus recetas favoritas año con año, asegúrese de enseñárselo a sus hijos y familiares para que puedan repetirlo.

En cada cultura la manera de cocinar es diferente y en algunos lugares los libros de recetas son un lujo que muchas personas no pueden pagar. Pero del tipo de recetario del que yo hablo no es el de pasta dura que cuesta $40; el que digo es en el que de manera muy sencilla la abuela transmite sus ingredientes, sus cantidades y la manera de preparar cada platillo; y de paso alguna historia anecdótica unida a ese platillo sería aún mejor.

En cada familia hay platillos característicos que quedan impresos en la memoria de cada uno de sus miembros y cuando menos lo esperamos encontramos aquel olor o sabor familiar que nos transporta a la casa de la abuela.

Yo tengo una enorme afinidad y admiración por las caras de sabiduría que tienen los viejitos, adoro tomar fotos de sus caras y su expresión contemplativa, las texturas en sus caras me cautivan.

Con esta reflexión termino este artículo pidiéndoles que se pongan a cocinar con sus abuelitas y que disfruten sus tiernas caras, que abracen y les pidan que les cuenten todas las historias que recuerdan.

Las fotos en este artículo son mi hermosa madre  (Linda) y mi querida y adorada  abuelita (Seena), mi heroína, mi ejemplo de mujer, la mujer más sabia que existe en este mundo, las dos son artistas y adoro su manera de expresar.

Eating is an everyday act in the life of everyone; therefore we cannot take it for granted just because it is something so common.  Food is the representation of the way of being of every culture, country, family and people.  Food from a particular place depends on what is harvested, type of land, environment, traditions of the artisans and culinary talents of the people who cook the ingredients, among other things.

France, which has been called the birthplace of gastronomy, coined a term that fascinates me: “terroir,” which is known in Spanish as “terruño,” although it loses something in the translation.  In France, “terroir” refers to a place, a determined area with special characteristics and geographic, historical and cultural conditions that cannot be repeated in another place.  A product of terroir is a product from a specific region, territory or land.

Also, thanks to writings from French anthropologists in the 19th Century, we are conscious that we are what we eat, that we become what we eat.

In this month’s issue, where we are honoring the seniors, our older members of society, our grandparents, I would like to talk about the importance of transmitting food knowledge from generation to generation.

Grandmothers and grandfathers are the ones who carry the wealth of family knowledge.  They are the very thin thread that links us to those who came before us, the great-grandparents and great-great-grandparents who we never knew and perhaps who lived in other countries.  They can tell us stories of our parents that our parents themselves don’t even remember.

Grandparents, even though they have fewer years left than our parents and us, have a calm about life to listen and tell stories that make time stand still.

In most cases, the grandmothers are the carriers of the culinary knowledge and customs in families.  They are the ones who are the best cooks in the family, the ones who bring the family together and teach the children and grandchildren the real warmth of the home.  Grandmothers have the recipes of the dishes that we ate while growing up, the ones that make us remember the most and that bring us such pleasure.

The most important of all these experiences that mold our life and spirit is that we can remember them and have on paper, so that one day when they are not with us, we can pass these flavors onto our children and grandchildren.

My advice is, if you have a grandmother who cooks your favorite foods, ask her to give you the recipes or film her preparing them.  Make a recipe book, and keep them alive for everyone.  There are many recipes that have been lost because they were not transmitted.

If you are a grandmother who has cooked her favorite recipes for her family year after year, be sure to show them to your children and family members so that they can be repeated.

The way we cook is different in every culture, and in some places, cook books are a luxury that many people cannot afford.  The type of recipe book that I am talking about is not the hard-cover variety that costs $40, but rather the kind where  a grandmother simply transmits her ingredients, the quantities and the method of preparing every dish and along with some anecdotal story that goes with it.

In every family, there are characteristic dishes that stay marked in the memory of each one of its members, and at the least expected moment, we come across that smell or familiar taste that takes us back to grandmother’s house.

I have a great liking and admiration for the wise faces that the older people posess, and I love to take pictures of their faces and contemplative expressions.

With this reflection, I finish this article asking you to cook with your grandmothers and to enjoy their tender faces.  Hug them, and ask them to tell you all the stories that they remember.

The photographs in this article are of my beautiful mom (Linda) and of my dear and adored grandmother (Seena), my hero, my example of a woman, the wisest woman that exists in this world.  Both are artists, and I adore their way of expressing themselves.

Seena Chriti

You must be logged in to post a comment Login